Tailandia reduce drásticamente su mercado del cannabis: más de 7.000 dispensarios han desaparecido
El mercado del cannabis en Tailandia está viviendo una de las mayores reestructuraciones desde la histórica despenalización aprobada en 2022. Apenas un año después del endurecimiento regulatorio impulsado por el gobierno tailandés, más de 7.000 tiendas de cannabis han cerrado sus puertas y el país se aleja progresivamente del modelo recreativo que convirtió a Bangkok en uno de los epicentros cannábicos de Asia.
Durante los primeros años tras la legalización, el crecimiento del sector fue explosivo. Zonas turísticas como Khao San Road llegaron a concentrar decenas de dispensarios en apenas unos metros, impulsados por el turismo y la facilidad para abrir negocios relacionados con el cannabis. Sin embargo, el gobierno tailandés comenzó a considerar que el mercado se había desarrollado sin suficiente control.
Las nuevas normas impulsadas por el Ministerio de Salud buscan devolver el cannabis a un marco principalmente medicinal. A partir de ahora, la venta estará mucho más limitada y sólo determinados establecimientos autorizados —como clínicas, farmacias o centros vinculados a la medicina tradicional— podrán operar legalmente.
Del boom cannábico al cierre masivo de tiendas
Según datos del sector, más de 8.600 licencias expiraron en 2025 y únicamente una pequeña parte de los operadores solicitó la renovación. Esto ha provocado el cierre efectivo de más de 7.000 dispensarios en todo el país. Además, las previsiones apuntan a que el número total de tiendas seguirá cayendo hasta quedarse en torno a 2.000 establecimientos para 2028.
Muchos negocios dependían exclusivamente del turismo, de precios bajos y de una oferta poco diferenciada. Con el nuevo escenario regulatorio y el aumento de los costes operativos, miles de pequeñas tiendas no han podido mantenerse a flote.
Aun así, el mercado no está desapareciendo completamente. Los operadores que sobreviven están apostando por modelos más profesionales, enfocados en la calidad, la certificación y experiencias diferenciadas relacionadas con el bienestar y el cannabis medicinal.
Más control y mayores exigencias
La nueva regulación también introduce requisitos mucho más estrictos para los negocios autorizados. Los establecimientos deberán cumplir normas relacionadas con almacenamiento, control ambiental, eliminación de olores, trazabilidad y personal certificado. Estas exigencias acercan el modelo tailandés a estándares similares a los europeos.
El gobierno defiende que estas medidas buscan proteger a los consumidores y evitar los excesos del mercado recreativo descontrolado que surgió tras la despenalización. Sin embargo, parte de la comunidad cannábica y numerosos pequeños empresarios consideran que el país está dando marcha atrás después de atraer grandes inversiones al sector.
Un aviso para otros mercados del cannabis
La situación de Tailandia está siendo observada con atención desde Europa y otros mercados emergentes del cannabis. El caso tailandés refleja cómo una liberalización rápida y sin una estructura regulatoria sólida puede desembocar posteriormente en fuertes restricciones y procesos de consolidación empresarial.
Mientras tanto, el país asiático parece orientarse hacia un modelo más reducido, medicalizado y controlado, dejando atrás la imagen de “paraíso del cannabis” que había ganado notoriedad internacional durante los últimos años.
Fuente:
Adaptación y análisis a partir de un reportaje publicado por Hanf Magazin y datos complementarios de Cannabis Startups.
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